Ibn Firnás

Personajes

1889 - Edwind Powell Hubble 

Marshfield, 20 de noviembre de 1889 - 28 de septiembre de 1953.
Astrofísico estadounidense, demostró la expansión del universo.

Hubble nació en Marshfield (Missouri) y cursó estudios en la Universidad de Chicago, centrándose en las matemáticas y la astronomía, licenciándose en 1910. Los tres años siguientes cursó estudio de derecho en Oxford.

Retornó al campo de la astronomía al incorporarse al Observatorio Yerkes de la Universidad de Chicago, donde obtudo el doctorado en físicas en 1917. George Ellery Hale, el fundador y director del Observatorio Monte Wilson en las cercanías de Pasadena (California), dependiente del Instituo Carnegie, le ofreció un puesto de trabajo en el que permaneció hasta su muerte, acaecida en 1953 al sufrir un accidente. Antes de su muerte, Hubble fue el primero en utilizar el telescopio Hale del Observatorio Monte Palomar.

Su llegada a Monte Wilson, coincidió con la finalización de la construcción del telescopio Hooker, de 100" (2,54 m, el más potente del mundo en aquella época. Las observaciones realizadas por Hubble en 1923 y 1924 con ese telescopio establecieron sin ningún género de dudas que la nebulosa observada con anterioridad con telescopios menos potentes no formaba parte de nuestra galaxia como se pensaba, sino que se trataba de galaxias distintas de la Vía láctea. El 30 de diciembre de 1924 hizo público su descubrimiento.

Posteriormente, con Milton Humanson, descubrió la relación entre la velocidad y la distancia, conocida como "ley de recesión de galaxias", o Ley de Hubble, evidencia de la expansión del Universo y una de las más importantes de la teoría del origen del mismo conocida como Gran Explosión (Big Bang).

En su honor, un telescopio orbital lanzado en 1990 se llama Telescopio espacial Hubble.

1867 - Marie Curie 

Biografía escrita por Eve Curie, hija de Marie y Pierre Curie.

En el otoño de 1891 se matriculó en el curso de ciencias de la Universidad parisiense de la Sorbona una joven polaca llamada Marie Sklodowska. Los estudiantes, al tropezarse con ella en los corredores de la Facultad, se preguntaban: ¿Quién es esa muchacha de aspecto tímido y expresión obstinada, que viste tan pobre y austeramente? Nadie lo sabía a ciencia cierta: Es una extranjera de nombre impronunciable. Se sienta siempre en la primera fila en clase de física. Las miradas de sus condiscípulos la seguían hasta que su grácil figura desaparecía por el extremo del corredor. Bonito pelo.

Su llamativa cabellera, de color rubio cenizo, fue durante mucho tiempo el único rasgo distintivo en la personalidad de aquella tímida extranjera para sus compañeros de la Sorbona. Pero los jóvenes no ocupaban la atención de Marie Sklodowska; su pasión era el estudio de las ciencias. Consideraba perdido cualquier minuto que no dedicara a los libros.

Demasiado tímida para hacer amistades entre sus compañeros franceses, se refugió dentro del circulo de sus compatriotas, que formaban una especie de isla polaca en medio del Barrio Latino de París. Incluso allí, su vida se deslizaba con sencillez monástica, consagrada enteramente al estudio. Sus ingresos, algunos ahorros de su trabajo como institutriz en Polonia y cantidades pequeñas que le enviaba su padre, oscuro aunque competente profesor de matemáticas en su país natal, ascendían a cuarenta rublos al mes. Disponía, pues, al cambio, de tres francos diarios para pagar todos sus gastos, inclusive los de sus estudios universitarios. Para ahorrar carbón no encendía el calentador, y pasaba horas y horas escribiendo números y ecuaciones sin apenas enterarse de que tenía los dedos entumecidos y de que sus hombros temblaban de frío.

Llegó a pasar semanas enteras sin tomar otro alimento que té con pan y mantequilla. Cuando quería festejar algo compraba un par de huevos, una tableta de chocolate o algo de fruta. Este escaso régimen alimentario volvió anémica a la muchacha que unos meses antes había salido de Varsovia rebosante de salud. Frecuentemente, al incorporarse, sentía desvanecimientos y tenía que recostarse en la cama, donde a veces perdía el conocimiento. Al volver en si, pensaba que estaba enferma, pero procuraba olvidarse de ello, igual que hacia con todo lo que pudiera entorpecer su trabajo.

Jamás pensó que su única enfermedad era la inanición. Ni el amor ni el matrimonio figuraban en los proyectos de Marie. Dominada por la pasión científica, mantenía, a los veintiséis años de edad, una decidida independencia personal. Entonces conoció a Pierre Curie, científico francés. Pierre tenía treinta y cinco años, era soltero y, al igual que Marie, estaba dedicado en cuerpo y alma a la investigación científica. Era alto, tenía manos largas y sensitivas y una barba pobladísima; la expresión de su cara era tan inteligente como distinguida.

1894 - Georges Lemaître 

Georges Henri Lemaître (17 de julio de 1894 – 20 de junio de 1966) fue un astrofísico y sacerdote belga. Nació en Charleroi. A la edad de 17 años entró en la Universidad de Lovaina y estudió ingeniería civil. Después de servir como voluntario en el ejército belga durante la Primera Guerra Mundial, empezó a estudiar física y matemáticas, incluyendo la teoría de la relatividad de Albert Einstein. Recibió su doctorado en 1920 y ese mismo año ingresó en el Seminario de Malinas. En 1923 fue ordenado sacerdote.

Después de un año en la Universidad de Cambridge con el astrónomo Arthur Eddington y otro en Cambridge, Massachusetts con Harlow Shapley, regresó a la Universidad de Lovaina como profesor a tiempo parcial. Ahí, en 1927, publicó un informe en el que resolvió las ecuaciones de Einstein sobre el universo entero (que Alexander Friedman ya había resuelto sin saberlo Lemaître) y sugirió que el universo se está expandiendo, según una de las soluciones, y que es por ello que Slipher y Wirtz habían observado un corrimiento hacia el rojo de la luz de las nebulosas espirales. En 1931, propuso la idea que el universo se originó en la explosión de un «átomo primigenio» o «huevo cósmico». Dicha explosión ahora se llama el Big Bang.

En los años siguientes desarrolló la teoría y participó en la controversia científica y religiosa sobre el origen del universo, siempre tratando de separar la ciencia de la fe. Según su estimación, el universo tiene entre 10 y 20 mil millones de años, lo cual corresponde con las estimaciones actuales.

Al final de su vida se dedicó cada vez más a los cálculos numéricos. Su interés en los computadores y en la informática terminó por fascinarlo completamente.

Murió en Lovaina poco después de oír la noticia del descubrimiento de la radiación de fondo de microondas cósmicas, la prueba de su teoría.

1905 - Severo Ochoa 

Severo Ochoa de Albornoz, (25/09/1905-93) Bioquímico español, nacido en Luarca (Asturias) y fallecido en Madrid. Fue el segundo español distinguido con un premio Nobel científico: Fisiología y Medicina (el primero fue Cajal, medio siglo antes, en 1906). Estudió medicina en Madrid, en una etapa febril de integración de conocimientos bioquímicos, y bajo la orientación del prof. Juan Negrín se centró en el metabolismo energético, con especial atención a las moléculas fosforiladas.

Doctorado en 1929, pasó a Heidelberg a trabajar bajo Otto Meyerhoff sobre energética muscular. En 1931 casó con Carmen García Cobián, y el mismo año fue nombrado profesor ayudante de Negrín, que le apoyó ante la Junta de Ampliación de Estudios para que completara su formación en el Reino Unido y Alemania.

De nuevo en Madrid, al estallar muy pronto la Guerra Civil, Ochoa aprovechó la coyuntura de 1936 para dejar España por ambientes más propicios a la investigación. Pasó por Alemania, luego estuvo en el Reino Unido, y en 1940 pasó a afincarse en los Estados Unidos (1941, Universidad Washington de San Luis; 1945, Universidad de Nueva York), donde el matrimonio Ochoa se naturalizó estadounidense en 1956. Por aquellos años había realizado investigaciones sobre farmacología y bioquímica,que le valieron la medalla Bewberg (1951).

Para entonces la bioquímica había dado otro vuelco, convirtiéndose en biología molecular. En 1953 F. Crick y J. Watson propusieron para el ADN (ácido desoxirribonucleico) su modelo de doble hélice, y aunque no se veían por entonces las consecuencias prácticas, los ácidos nucleicos pasaron a primer plano. En 1955 Ochoa publicó, con la bioquímica francorrusa Marianne Grunberg-Manago, el aislamiento de una enzima del colibacilo que cataliza la síntesis de ARN, el intermediario entre el ADN y las proteínas. Los descubridores llamaron «polinucleótido-fosforilasa» a la enzima, conocida luego como ARN-polimerasa.

En 1956, el norteamericano A. Kornberg, otro discípulo de Ochoa, demostró que el ADN se sintetiza igualmente mediante su polimerasa. Ambos compartieron el premio Nobel en su edición de 1959 por sus respectivos hallazgos, que supusieron un avance enorme, pues ya se podía atacar el desciframiento del código genético, como se hizo muy rápidamente mediante análisis estadístico de frecuencias, al modo como se descifran otros códigos y lenguajes desconocidos. Vista la utilidad de la doble hélice, Watson y Crick compartirían el Nobel de Fisiología y Medicina en 1963.

Aunque para el gran público el nombre de Severo Ochoa se vincula a su trabajo sobre ácidos nucleicos y código genético, su investigación fue polifacética, dentro de una línea de rigor argumental. Estudió la fijación de CO2 por las plantas, avatares del fosfato en las fermentaciones, utilización de la glucosa (glucólisis), papel de la vitamina B1, oxidación del ácido pirúvico y cierre del ciclo de Krebs mediante la «enzima condensante» que se llamó de Ochoa.

España quiso recuperar su magisterio, y al efecto en 1971 se creaba para él en Madrid el Centro de Biología Molecular. Jubilado de la Universidad de Nueva York (1975), en 1985 regresó definitivamente al país de origen, y en 1987 ingresaba en la Real Academia de Medicina, y fue nombrado presidente de la fundación Jiménez Díaz; pero el pronto fallecimiento de su esposa un año antes supuso un golpe psicológico irreversible. Así, sin merma de facultades, pero con la moral baja, llegaría a un deseado final, el 1 de noviembre de 1993.

Cabe preguntarse si la operación Ochoa cumplió su objetivo. El sabio lamentaba la escasa inversión investigadora en España, una insignificancia en comparación con su patria científica, Estados Unidos. Pero no hay que olvidar que los grandes logros de Severo Ochoa, incluidos los que le llevaron al Nobel, se realizaron en centros modestísimos, con técnicas bastante simples; eso sí, en competencia frente a otros igualmente modestos, pero igualmente motivados.

1906 - Clyde Tombaugh 

Clyde William Tombaugh (4 de febrero de 1906 – 17 de enero de 1997) fue un astrónomo norteamericano que descubrió Plutón en 1930.

Tombaugh trabajaba en el Observatorio Lowell en Flagstaff, Arizona donde llevaba una búsqueda sistemática de cuerpos más allá de la órbita de Neptuno. Tombaugh buscaba el Planeta X, un hipotético planeta capaz de explicar por sus interacciones gravitatorias con Neptuno algunos detalles de la órbita de este último. La existencia del Planeta X había sido predicha por Percival Lowell y William Pickering. Plutón recibió su nombre del dios romano del mundo de los muertos, capaz de volverse invisible. El nombre fue favorecido entre una lista de varios otros en parte por iniciarse con las letras PL, iniciales de Percival Lowell.

El asteroide 1604 Tombaugh descubierto en 1931 fue nombrado en su honor. Tombaugh descubrió 14 asteroides principalmente en sus búsquedas de Plutón y otros planetas. Son los siguientes:

Asteroides descubiertos: 14

2839 Annette 5 de octubre 1929
2941 Alden 24 de octubre 1930
3310 Patsy 9 de octubre 1931
3583 Burdett 5 de octubre 1929
3754 Kathleen 16 de marzo 1931
3775 Ellenbeth 6 de octubre 1931
3824 Brendalee 5 de octubre 1929
4510 Shawna 13 de diciembre 1930
4755 Nicky 6 de octubre 1931
5701 1929 VS 26 de octubre 1929
6618 1936 SO 16 de septiembre 1936
7101 1930 UX 17 de octubre 1930
7150 1929 TD1 11 de octubre 1929
8778 1931 TD3 10 de octubre 1931

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