Este año es bisiesto. Bueno ¿y qué?
Se llama
año bisiesto
a aquel que tiene un día más que los años ordinarios, es decir, que
tiene 366 días en vez de los 365 de un año común. El día extra se añade
al final de febrero que es el mes más corto, por lo cual ese mes pasa a
tener 29 días.
En los años bisiestos el día se añade para
corregir el desfase que existe con la duración real de los años solares
que en realidad no tienen 365 días sino un poco más: 365 días y 6
horas, aproximadamente. Y es porque la traslación de la Tierra
alrededor del Sol no coincide con una cantidad exacta de días de
rotación de la Tierra alrededor de su eje.

El año solar dura 365,242189, o lo que es lo mismo,
365 días, 5 horas, 48 minutos y 45,16 segundos.
Esta
diferencia entre el año común y el solar obliga a corregirlo cada
cuatro años después de acumular unas 24 horas (un día completo), en los
años que son múltiplos de 4, aunque hay una excepción en el calendario
que en la actualidad utilizamos que es muy llamativa y que más adelante
explicaremos.
¿Por qué se llaman bisiestos? Las
Calendas
en el calendario romano eran el primer día de cada mes. Los días
anteriores al día 1 hacían referencia a las Calendas de ese mes. En un
año común de 365 días el 1 de marzo, era las Calendas de Marzo; el 28
de febrero era el día anterior a las Calendas de Marzo; el 27 de
febrero era el segundo día antes de Calendas de Marzo, y así
seguiríamos contando hacia atrás hasta llegar al 23 de febrero, que era
el sexto día antes de las Calendas de Marzo. En los años bisiestos en
el calendario romano se agregaba un día después del 23, que era el
bis-sexto antes de las Calendas de Marzo.
Calendario JulianoNos
remontamos ahora al 46 adC cuando el emperador romano Julio César para
corregir los desfases del calendario anterior implantó el calendario
Juliano. Únicamente en ese año, se contaron 445 días, en vez de los 365
normales, para corregir los desfases del calendario anterior. A este
año con tantos días se le llamó año de la confusión. Después de este
año se agregaría un día más cada cuatro años, siempre que el año fuera
múltiplo de cuatro y sin contemplar ninguna excepción.

Moneda de Julio César,
emperador romano
Por ello, el
año juliano
dura 365,25 días, es decir, 365 días y 6 horas, que es un poco más que
el año solar que dura 365,242189, o lo que es lo mismo, 365 días, 5
horas, 48 minutos y 45,16 segundos. Esos más de 11 minutos contados
adicionalmente a cada año habían supuesto, después de muchos años, un
error acumulado de aproximadamente 10 días a lo largo de 1257 años.
Calendario GregorianoDespués
de tantos años, concretamente en el año 1582, el papa Gregorio XIII fue
el impulsor de una solución al problema para evitar el tener que
adelantar la celebración de la Pascua y de las demás fiestas
religiosas. En el concilio de Nicea del año 325 se determinó que la
Pascua se conmemorase el domingo siguiente al plenilunio (cuando la
luna está llena) posterior al equinoccio de primavera en el hemisferio
norte (o posterior al equinoccio de otoño en el hemisferio sur) y en el
concilio de Trento se acordó emprender el cambio del calendario juliano
por el que actualmente tenemos vigente, el llamado calendario
gregoriano.

Gregorio XIII, impulsor del
calendario Gregoriano
En el
calendario gregoriano,
que hay que decir que tampoco es perfecto, un año es bisiesto si es
divisible por 4, excepto el último año de cada siglo (que son
divisibles por 100), que éstos para ser bisiestos, también deben ser
divisibles por 400. Respecto al calendario juliano lo novedoso viene de
la mano de la segunda condición, por la que no todos los años de fin de
siglo, también llamados años seculares, serán bisiestos.
El
calendario gregoriano ajusta a 365,2425 días la duración del año, lo
que deja una diferencia de 0,000300926 días o 26 segundos al año de
error. Así, el calendario gregoriano atrasa cerca de medio minuto cada
año, lo que significa que para ser infalible se requiere eliminar un
día cada 3300 años. Si no ocurriría como en el juliano que con el paso
del tiempo, en este caso tendrían que pasar muchísimos años, el desfase
sería cada vez más abultado.
Pretender crear una regla para
corregir este error de un día cada 3300 años es bastante complicado.
Además, en la naturaleza los movimientos del mundo físico son
uniformemente variados y ello supone que incluso los relojes atómicos,
que miden con escrupulosa exactitud el tiempo, lo perciban y deban
ajustarse para medir el tiempo civil. En conclusión, la velocidad de
rotación de la tierra, va cambiando con los siglos y de una manera que
no es completamente predecible y este hecho supone que medir el tiempo
no sea algo trivial.
Un cálculo redondoEl
calendario gregoriano se compone de ciclos de 400 años. Para comprender
estos ciclos vamos a estudiar un periodo que comienza en el año 1 y que
finaliza en el 400.
Si dividimos el total de años del ciclo, 400
entre 4 nos daría 100, que es el número de años bisiestos en el
calendario juliano, pero en el gregoriano tenemos que restar aquellos
años seculares que no sean divisibles por 400, es decir los años 100,
200 y 300 como no son divisibles por 400 no podemos contarlos como
bisiestos, tan sólo podríamos contar el año 400 que sí lo es. Por ello,
en este ciclo de 400 años, en el calendario gregoriano tendríamos 97
años bisiestos y 303 que no lo son. Si pasamos todos los años a días
(97x366=35.502 y 303x365=110.595) el total es 140.097 días en los 400
años. Si dividimos estos dos últimos valores, calculamos la duración
media del
año gregoriano que es de 365,2425 días.
En
los 400 años del ciclo del calendario gregoriano, estos 146.097 días,
hay un número entero de semanas (20.871), de tal modo que en cada ciclo
de 400 años no sólo se repite exactamente el ciclo de años comunes y
bisiestos, sino que el ciclo semanal también es exacto, y en el
siguiente ciclo y sucesivos tendremos exactamente el mismo resultado.

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