Biocombustibles ¿solución o problema?
Abril de 2008
Los
científicos que asesoran a los funcionarios de la Unión Europea (UE)
pidieron eliminar la meta de uso obligatorio de combustibles agrícolas
en el transporte, que debería llegar a 10 por ciento en 2020
Los
gobiernos de la UE acordaron en 2006 ese objetivo, como parte de una
batería de medidas destinadas a reducir la contaminación causante del
cambio climático.

Biodiesel
Pero
ahora, el Comité Científico de la Agencia Europea de Medio Ambiente
considera que esa meta es "demasiado ambiciosa" y recomienda
suspenderla hasta que se lleve a cabo una amplia investigación sobre lo
bueno y lo malo de los biocombustibles.
Estos llamados
combustibles agrícolas -básicamente etanol y biodiésel- se refinan a
partir de alimentos como el azúcar, el maíz, el aceite de palma y la
soja, entre otros cultivos.
Según un documento publicado por el
Comité, para cumplir el objetivo de 10 por ciento se requerirán
importaciones de biocombustibles a gran escala.
Con una
creciente producción de materias primas como el aceite de palma, para
refinar biodiésel, a costa de deforestar selvas y bosques en países
pobres, será muy difícil controlar si los cultivos destinados a
alimentar el transporte europeo se obtienen de manera sustentable,
argumentan los científicos.
 | El
biodiésel y el etanol emiten menos gases de efecto invernadero que sus
similares refinados de fuentes fósiles, como el gasóleo y la gasolina.
Pero la deforestación es otra fuente importante de gases que
recalientan la atmósfera. Por eso se necesita observar toda la cadena
de producción de los biocombustibles para certificar que la
contaminación que se elimina por un lado no se genere por otro, han
advertido ambientalistas. |
Por estas
razones, el Comité Científico señala que quizás la producción y uso de
biocombustibles no conduzcan realmente a grandes reducciones de dióxido
de carbono, el principal gas invernadero, en comparación con los
derivados del petróleo.
Además, el Comité manifiesta su
preocupación porque esta nueva producción implique mayor presión sobre
recursos limitados, como el agua y el suelo, así como sobre la flora y
la fauna.
También, hay que valorar las advertencias del Programa
Mundial de Alimentos de las Naciones Unidas y del Banco Mundial acerca
de que un crecimiento sideral en la demanda de combustibles agrícolas
está contribuyendo a elevar los precios de los alimentos y los riesgos
de hambrunas en países pobres.

AIF | Asociación
Ibn Firnás